lunes, 13 de abril de 2009

El Águila

No es una de esas decisiones de antes. Antes era sólo esperar por la comida, volar de cuando en cuando por los cielos cercanos, con afán de valerse por uno mismo pero siempre con la confianza y seguridad que al volver a casa tendría un refugio seguro con todas las necesidades y comodidades que puedes buscar. Volabas también por cielos lejanos, explorando, conociendo, probándote a ti mismo que tan alto puedes llegar, que tan fuertes son los vientos que puedes soportar o que tanta lluvia puedes aguantar. Haz estado viviendo bajo esas alas protectoras, que si bien cada vez más te protegen menos, siempre están pendientes de una posible caída. Siempre están velando porque caigas en la menos cantidad posible de errores y que al caer, puedas aprender de ellos sin volver a cometer ese error. A veces, con el afán de ser independiente, vuelas sólo, sintiendo que nada más puedes aprender y que conoces todos los lugares a los que volarás, sin embargo llegas a llanuras nuevas que desde lejos lucen como nuevos terrenos donde hay muchas más oportunidades como peligros. Cometes errores y los vuelves a cometer, esto lo haces ya fuera de manto protector y te hace más fuerte, lo fuerte suficiente para poder ir yendo más lejos cada vez, un paso más después de cada error, después de cada tropiezo te haces inmune a esos ataques y desarrollas escudos para impedir ser dañado por lo que te afecto en el pasado, eres una nueva creatura, con nuevas capacidades y listo para volar. Resta solamente que quieras hacerlo.
Al empezar a volar por tu cuenta, las opciones sobran. Tus planes esta definidos pero tu decisión no. Cada uno de los posibles caminos te puede traer diferentes resultados, cada uno requiere diferente nivel de esfuerzo, riesgo, incertidumbre, recompensas, felicidad. En la mente tienes tu situación ideal, no ves otro panorama mejor para ti, este proyecto de tu vida puede ser lo que siempre habías soñado, pero los involucrados tienen que estar felices con tu plan para integrarse a él y sientes que es muy temprano para invitarlos. Se acerca el final de algo para traer el principio de muchas cosas más. Tu plumaje esta completo, falta dar los últimos paseos por los cielos seguros para después emprender el viaje sin más ayuda que tu par de alas y las de ella. Porque el final, o mas bien al principio del nuevo vuelo, el cielo se abre infinito no como una bóveda celeste, si no como una apertura sin límites a un universo de posibilidades.

1 comentario:

oasz dijo...

"el hombre es un unvierso en si mismo."
la vida es hermosa.. disfrutala panchito (: