jueves, 2 de abril de 2009
Macias Parra
Se pierde el interés? La capacidad de asombro? La necesidad de nuevas emociones? Se pierde esto con la edad?Mis abuelos se separaron hace unos 25 años, mi abuelo salio de su casa, influenciado por la organización Federico Schiller, a intentar cambiar el mundo en pocas palabras, desafortunadamente no lo logró. Después de abandonar su primer hogar, conoció a otra mujer con la que ahora vive en Hermosillo. Mi abuela vive en obregón, “soltera” y feliz. Hace 3 días lleve a mi abuelo a Empalme y me dijo: Sabes que? Síguete derecho hasta Obregón, voy a arreglar las cosas con tu abuela, muchas cosas entredichas, muchos malentendidos hay entre nosotros, yo me fui de la casa para crear un mejor entorno para ellos, para tu abuela, tus tíos y tu mamá, pero no pude. Todo lo hice para que ellos vivieran mejor, lo hice por ellos. Los últimos 25 años he estado pensando en ella, en que habrá sido de ella, en que hubiera pasado si estuviéramos todavía juntos y nunca hubiéramos dividido caminos. Llévame a Obregón. Llévame a ver si algo todavía podemos hacer o mínimo decirle lo que he sentido y siento, esperando un -yo también-.Finalmente llegamos. Mi abuelo volteando a todos lados, recordando, uniendo sus recuerdos de la ciudad con las nuevas construcciones y modificaciones que su Obregón había sufrido, pero que a pesar de tantos cambios seguía siendo lo mismo. El mismo me condujo hacia la casa de mi abuela. Casa vieja, tan vieja que el mismo iba a visitar a mi abuela allí cuando novios. Otra vez su cara, no imagino la cantidad de recuerdos que le venían al ver otra vez la fachada de la casa, diferente sólo por un improvisado techo de lámina que protege a los carros del sol. Cuántas memorias tenía el con ella en esa casa? Por qué tenía los ojos tan abiertos? Muy a mi estilo toque la bocina del carro antes del timbre, para cuando llegue al portón con mi abuelo ella estaba ahí, en vez del típico saludo regresó a su casa, cruzando el pasillo al aire libre. Mi abuelo me volteó a ver, confundido, pensando si su decisión de seguirse hasta Obregón fue la mejor. Mi abuelo espero en el quicio del portón mientras yo fui con mi abuela. Me golpeó esperando que me doliera. En realidad me dolió más de lo que esperaba, pero no fue el golpe. Mi abuela estaba llorando, mis ojos nunca esperaron ver eso, pero así fue. Su respuesta a mi “que pasa?” fue sencilla. –Yo estoy muy bien, a mis 80 tengo salud que muchos quisieran, nietos estupendos, vivo a gusto y nada me molesta más de la cuenta. Ahora llega él y otra vez, después de irse sin decir nada y luego me entero de su otra hija, no es tan fácil llegar así sin más después de todo lo que pasó. Entra mi abuelo. Un silencio incómodo me invito a salir de la habitación no sin antes ayudar a mi viejo abuelo a sentarse en la cama, junto a ella. Al salir de ahí me lleve una tierna imagen, mis abuelos sentados uno junto a otro sin poder verse uno al otro, sin querer verse uno al otro.Nada de esto sucedió, mi abuelo se había quedado en Empalme.
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2 comentarios:
Daria todo mi talento musical para poder escribir asi
pd. te extraño hermano
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